Caracas, 5 de Septiembre de 2010
Encuesta
Piensa usted que Che Guevara, Misión Socialista debe crear planes de formación dentro de...
 Escuelas Bolivarianas
 Liceos Bolivarianos
 Universidades
 Consejos Comunales
resultados

Visitas

 

banner_afiche

 

banner_brigada

 

banner_brigada

 Noticias   imprimir Enviar por e-mail Aumentar Fuente Disminuir Fuente Regresar
 
Caracas, 27 de Julio de 2010
Simón Bolívar
EL NIÑO QUE HIZO REALIDAD SU SUEÑO: SER LIBERTADOR
Fuerza Bolivariana vive en el pueblo venezolano
Caracas.- Hace 227 años Venezuela parió un hijo que se convertiría en el padre de la patria; nacido un 24 de julio de 1783, este niño de signo Leo llegó en momentos de agitación social y política, a nivel nacional y mundial. De padres adinerados, tuvo la oportunidad de recibir una educación privilegiada y conocer a grandes maestros, pero también le dio la posibilidad desde su nacimiento de criarse entre diferentes clases sociales, en especial, los esclavos, con quienes siempre tuvo un trato especial.

Ese fue Simón Bolívar, el niño. Muchas son las historias que se narran entorno al nacimiento de nuestro Libertador; que si nació en la capital, en la casa principal de los Bolívar y Palacios, ubicada de San Jacinto a Traposos, o al contrario, que nació en la hacienda de cacao ubicada en Capaya, estado Miranda, o quién sabe si existen otras historias inéditas de dónde nació, pues la familia tenía posesiones en diversos lugares de la geografía nacional.

Lo cierto es que el niño Bolívar tenía todos los astros a su favor para liberar a la América y crear una gran nación, sin fronteras, con un mismo idioma e ideales que trajeran felicidad y bienestar a todos los americanos. Aunque esa conciencia se mantuvo dormida durante su infancia y adolescencia, desde pequeño pudo vivir en carne propia la soledad, debido a que quedó huérfano de padre y madre cuando no llegaba ni a los 10 años de edad, y de esta manera pudo ver con más claridad todos los sucesos que marcaban la historia a través de los relatos de sus maestros y esclavos.

Cuando apenas tenía un mes y medio de nacido, Inglaterra reconoce la independencia de los Estados Unidos y en Europa se firma el Tratado de Versalles, a los dos años y medio se levantaban los cimarrones y venían los años en los que se cuajaba la rebelión de José Leonardo Chirinos. Cuando el niño Simón alcanzaba los seis años de edad, el 14 de Julio de 1789, la Revolución Francesa toma fuerza y a sus 12 años, en 1795, comienza la sublevación de los negros de Coro y los sucesos revolucionarios en Haití.

Estos y muchos otros hechos históricos recurren mientras Simoncito crecía rodeado de los cuidados de su familia, por ser el más pequeño de los Bolívar, en especial sus extraordinarias Hipólita y Matea, de quienes más tarde diría, extrañándolas: "Hipólita que fue mi nodriza y Matea guió mis primeros pasos"; apenas diez años mayor que él, atendió y compartió sus juegos, por eso su inmenso amor hacia ella.

Con respecto a Hipólita, en 1825, en una carta dirigida a su hermana María Antonia, le escribe: "Te mando una carta de mi madre Hipólita para que le des todo lo que ella quiere; para que hagas por ella como si fuera tu madre: su leche ha alimentado mi vida, y no he conocido otro padre que ella". Esto fue clave para que años más tarde, el Libertador estuviera en contra de la esclavitud y exigiera su abolición, a través de dos emitidos importantes, el 2 de junio y el 16 de Julio de 1816 durante el Congreso de Angostura.

El 23 de octubre de 1820, por la vía de un decreto, decide la confiscación de la hacienda "Ceiba Grande" y la liberación de sus esclavos. En 1821 en el Congreso celebrado en la Villa del Rosario de Cúcuta, nuevamente Bolívar suplica en pro de la abolición de la esclavitud, pero el parlamento sólo acepta promulgar la libertad de vientre a través de la Ley de Manumisión. Luego, en el año de 1821, después de la Batalla de Carabobo, el Libertador le otorga la libertad a algunos de los esclavos que aún poseía en la Hacienda de San Mateo, situada en los Valles de Aragua.

Una infancia marcada por grandes hombres
Alma indomable, sensible, sincera, impaciente y sobre todo apasionada definían el carácter del joven Simón, aquel que más adelante se convertiría en el ideólogo principal de la República, todo esto gracias a su madurez temprana debido a la muerte de sus padres y la separación de sus hermanos, a su acercamiento con los esclavos con quienes se crió fraternalmente, y muy importante, la presencia de maestros que dejaron su huella impresa en la conciencia y formación del joven ávido de conocimiento y acción.

Simón José Antonio de la Santísima Trinidad, tal y como fue bautizado días luego de su nacimiento, tuvo a su disposición excelentes tutores que dieron vida y sembraron ideales en ese espíritu que apenas alzaba vuelo. Miguel José Sanz, uno de sus primeros protectores, fue un hombre muy estricto en sus enseñanzas. Con el capuchino Francisco de Andújar cursó matemáticas, física y topografía; su tío abuelo, el padre Pedro Palacios y Sojo, también formó parte de su educación; incluso consideró a Alejandro de Humboldt como uno de sus maestros.

Andrés Bello, apenas dos años mayor que él, fue uno de sus instructores favoritos, a él le escribiría más tarde: "Yo conozco la superioridad de ese caraqueño, contemporáneo mío; fue mi maestro, cuando teníamos la misma edad, y yo le amaba con respeto".

Aún así, fue Simón Rodríguez quien siempre tuvo un lugar privilegiado en la vida del Libertador, él redactaría en una carta en 1824 a su maestro y amigo: "Yo he seguido el sendero que usted me señaló, usted formó mi corazón para la libertad, para la justicia, para lo grande, para lo hermoso". Las enseñanzas de Rodríguez se dirigían más a la formación del carácter y a la fortaleza del cuerpo en medio de la naturaleza, que a acumular conocimientos en el aula de clase, impregnándose así de ideas revolucionarias y reformadoras.

Con la determinación que infuendieron en él sus mentores, a los trece años y medio de edad decidió iniciar su formación militar, ingresando con el rango de Cadete en el batallón de milicias de Blancos de los Valles de Aragua, y un año más tarde fue ascendido a Sub Teniente, lo demás es historia. Había nacido un líder, un estratega, un reformador de ideas, un progresista, un Libertador. 

Legado del niño Simón
A pesar de que la infancia del máximo prócer de nuestro país ha sido pocas veces tomada en cuenta, hay detalles de su niñez que reflejan pensamientos que luego formarían parte de sus obras y discursos, los cuales mantienen vigencia hoy más que nunca en las acciones del Gobierno Bolivariano, liderado por el presidente Comandante Hugo Chávez Frías.

Una de las cosas a ser rescatadas del impetuoso espíritu de Simoncito es su crianza con los negros y mestizos que trabajaban en las diferentes casas de los Bolívar y Palacios, con quienes prefería estar debido a las innumerables hazañas que junto a ellos aprendía; para él todas las mujeres y hombres eran iguales, y eso siempre lo dejó ver. Hoy, tenemos un país multiracial, donde no existe distinción de clases raciales, y eso se lo debemos en gran parte al pequeño Simón.

Otro de los puntos a ser destacados fue la madurez que desde pequeño siempre demostró al participar en las conversaciones de las personas mayores, considerado en aquella época una falta de educación e irrespeto; pero a pesar de ello, siempre tuvo presente que sus ideas fueran tomadas en cuenta, no importa la edad que tuviera. Hoy día, uno de los estandartes del Gobierno Bolivariano es la niñez y la juventud venezolana; por eso muchas de las acciones están encaminadas al desarrollo de los herederos de la patria en materia de educación, salud y recreación.

Asimismo, la educación de Bolívar estuvo impregnada de preparados tutores que no siempre tuvieron un método adecuado de enseñanza; además, la educación privilegiada solo a él en las cuatro paredes de su casa tampoco fue de su agrado; por eso Simón Rodríguez no solo supo inculcarle conocimientos sino que le mostró que la educación es más sólida cuando se aprende haciendo.

Años más tarde, el padre de la patria expresaría: "La educación popular debe ser el ciudadano primogénito del amor paternal del congreso. Moral y Luces son los polos de una República y luces son nuestras primeras necesidades". En estos diez años de revolución, la educación ha llegado a todos los sectores y rincones del país gracias a las Misiones y a la Ley Orgánica de Educación, donde la gratuidad, la calidad y la participación estudiantil son las bases de este estatuto.

Si bien no tuvo privaciones, Simón sintió la orfandad debido a la ausencia de padre y madre, y bajo la tutela de su tío Carlos, quien irresponsablemente asumió su cuidado por el dinero de la familia, el joven de aproximadamente 12 años acudió un par de veces a la Real Audiencia a fin de exigir el nombramiento de otra persona de la familia como su responsable, el cual fue negado por el Tribunal, a lo cual el pequeño respondió: "Ustedes pueden hacer con mis bienes lo que quieran, pero con mi persona, no..! Si los esclavos tienen libertad para elegir amos, a mí no me la pueden negar para vivir en la casa que me agrade"... 

Años después emitió un decreto para proteger a la infancia desvalida: "... gran parte de los males de que adolece la sociedad, proviene del abandono en que se crían muchos individuos por haber perdido en su infancia el apoyo de sus padres", escribió en Chuquisaca en 1825. Una de las acciones contundentes del Gobierno Bolivariano es la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes (LOPNA) y la Misión Niñas y Niños del Barrio.

Muchas más referencias y anécdotas se pueden relatar sobre la niñez y juventud del Libertador, quien desde su nacimiento estuvo marcado para ser un hombre de revolución y libertad, pues en todo el mundo hay familias, barcos, montañas, ríos, pueblos y ciudades llamados Bolívar; así de grande es su nombre. Hoy, su joven espíritu guerrero y vencedor, y sus ideas innovadoras acompañan a todo un pueblo en su lucha por la soberanía.

PRENSA / CHE GUEVARA 

 

 Titulares
http://www.misioncheguevara.gob.ve   Fundación Misión Che Guevara